Cómo reparar las averías más corrientes de la cocina

las reparaciones en la cocina deben ser hechas por un fontanero profesional

Todo hogar requiere de un adecuado mantenimiento, y ello es así en todas las dependencias del mismo, pero si un espacio destaca sobre los demás ese es el de la cocina. La cocina requiere de un mantenimiento quizás aún mayor debido a la casuística particular que la misma presenta.

Un mayor mantenimiento también conlleva aparejado el ser un espacio más susceptible de sufrir averías, en este artículo vamos a ver algunas de las principales averías que se pueden presentar en una cocina y el modo de reparar las mismas.

Reparar averías de una cocina puede ser fácil

Reparar averías de una cocina puede ser algo muy complejo y muy complicado según el caso en particular o bien puede resultar una simple tarea. En algunos casos será necesaria, preceptiva e imprescindible la actuación de un experto profesional para llevar a cabo la reparación, mientras que en otros casos si tenemos un poco de maña y de pericia en estos asuntos quizá podremos resolver algunos de los problemas que vayan surgiendo en el día a día, veamos a continuación un poco de todo ello.

Averías relacionadas con la grifería del fregadero, incidencias con la lavadora, con la cocina vitrocerámica o con la cocina de gas y con todos los aparatos que pueden llegar a haber en una cocina son algunas de las problemáticas con las que un día u otra deberá lidiar todo el mundo. Por ello, para saber cómo reparar averías de una cocina, resulta más que necesario tener algunas nociones básicas al respecto.

Para empezar, es necesario decir que ni todas las averías son iguales en una cocina y que tampoco son iguales todos los tipos de averías que pueden presentarse. Así hablar de reparar averías de una cocina es hablar de la reparación de toda una ristra de incidencias concretas y especificas que pueden irse presentante, incidencias concretas y especificas de muy distinta índole cabría añadir.

Algunas de las reparaciones principales de una cocina

Si bien es cierto que no todas las averías que se pueden presentar en una cocina son ni mucho menos igual, si que resulta igualmente bien cierto que existen un tipo de averías que son mucho más recurrentes que otras, existen algunas averías que son mucho más presentes en la cocina de cualquier persona que otras.

Una de las averías más comunes y recurrentes de cualquier cocina son los atascos que se producen en los fregaderos. Para solucionar los problemas de atascos en los fregaderos huelga decir que la mejor acción es la prevención, dicho de otro modo, en el caso de los fregaderos siempre es mejor prevenir la avería que solucionarla cuando ya se ha producido.

Lo anterior puede parecer de Perogrullo y la verdad es que puede parecer trasladable a cualquier otro tipo de avería que pueda presentarse en la cocina y evidentemente que conceptualmente puede parecer que sea así, pero en realidad cabe destacarlo en el supuesto de reparar averías de una cocina relacionadas con el ámbito del atasco de los fregaderos pues en estos casos existen medidas preventivas suficientes y eficaces que pueden tener una buena función.

Dicho de otro modo lo anterior hay casos en los que se puede realizar un cierto mantenimiento pero no resulta nada fácil realizar buenas acciones preventivas. En el caso de los atascos de fregadores sí que pueden realizarse. Obvia y evidentemente realizar acciones preventivas no eliminará las posibilidades de sufrir una avería, pero sí que en la medida de lo posible las minimizará o, cómo mínimo, igual podrá evitar que se presente antes que después o hará que cuando se presente la misma pueda no resultar tan virulenta.

Así decir que la mejor acción preventiva para evitar los atascos de un fregadero es la utilización específicos para ello, productos que se venden en cualquier tienda y que utilizados regularmente según la cadencia recomendada para los mismos podrán ser de gran utilidad.

Ahora bien, tal y como se menciona, el utilizar productos para prevenir los atascos no va a evitar al cien por cien que los mismos se produzcan. La obstrucción de los desagües puede ser igualmente una realidad y los problemas asociados a ello también, algunos de los principales problemas son la inutilización del fregadero atascado al no desaguar el agua, la inundación del suelo en caso de desborde y los malos olores asociados a un mal funcionamiento de las tuberías.

Una vez que el fregadero se ha atascado y debemos poner en práctica lo de reparar averías de una cocina decir que el primer paso será eliminar lo que en ese momento pueda existir en la pica del fregadero atascado, y no sólo se trata de eliminar los utensilios que pueda haber, también se trata de quitar los trozos de comida y demás restos que hayan podido quedar visibles.

Luego será el momento de ponerse debajo del fregadero, donde se encuentra el tubo de desagüe -denominado también sifón y existirán dos opciones: la primera, la más fácil, es la que se da en muchos sifones actuales que cuentan con un tapón de rosca que al desenroscarse hacen que el sifón se vacié y pueda salir la porquería que se había acumulado en el mismo (hay que tener presente de poner debajo del sifón algún cubo o algo que impida que se moje todo, pues al desenroscar el tapón puede caer una importante cantidad de agua dentro del armario, en el suelo, etc.).

La segunda opción para aquellos sifones sin tapón desaguador es el de desmontar las abrazaderas del mismo y quitarlo para proceder a su limpiado, teniendo siempre también presente que en el momento de quitarlo a modo de prevención hay que poner algo para que no se pueda derramar agua y suciedad por el suelo.

En muchos casos, el problema se habrá solucionado simplemente de este modo, pero en otros casos (en los que el atasco no estuviese dentro del sifón puede que no sea así), para estos casos es interesante pasar una especie de cánula metálica especialmente pensada para desatascar a lo largo del conducto de desagüe que se adentra en la pared para ver si el atasco estuviese más adentro. En caso de que ni así se solucione el problema quedará probar con desatascadores químicos que sirvan para grandes desatascos o llamar ya directamente a un fontanero.

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Otras averías en la cocina

Que los atascos del fregadero sean una de las averías más habituales no significa, ni mucho menos, que no existan otras muchas averías que nos puedan llevar a reparar averías de una cocina. Dentro de toda esta gama de posibles averías, con un resumen de sus respectivas soluciones, por ejemplo, es la siguiente:

Los grifos de una cocina son otro de los elementos más sensibles de cualquier hogar. En este caso también dos distintos los problemas que pueden presentarse, pero dos son los principales problemas que pueden presentar los grifos: obstrucción de sus filtros y goteo de los mismos.

Si se trata de una construcción de los filtros la solución suele ser muy fácil, cuando veamos que el agua que sale por el caño ya no sale de la misma forma regular o con una presión anormal para la que existe en el resto de grifos, desenroscar la pieza del caño que sirve como difusor y limpiarla será casi seguro la solución, para las perdidas por goteo el problema estará en el mismo mecanismo por lo que lo ideal será cambiar el grifo en sí mismo, si la perdida de agua es por su base igual sustituyendo las juntas puede ser suficiente.

Dentro de lo que aquí se está tratando sobre el reparar averías de una cocina puede decirse que luego existen supuestos mucho más complejos que tienen que tenerse en cuenta y que en la mayoría de esos casos será necesario llamar a un especialista.

Uno de los ejemplos de averías potencialmente más complejos es el que pueden presentarse en hornos y cocinas encimeras, sean estas vitrocerámicas de inducción o no sean de inducción. Por supuesto las cocinas tradicionales de gas y muchas otras también son susceptibles de averiarse y necesitan una cuidadosa reparación.

Atención, decir que reparar una cocina es algo más complejo y que normalmente requerirá de las manos de unos fontaneros expertos no significa que no existan algunas tareas de reparación que no puedan llevarse a cabo por uno mismo y así ahorrarse unos buenos euros del desplazamiento, mano de obra y materiales de un técnico especialista.

Dicho caso de cocinas que podemos intentar reparar por nosotros mismos son los de las cocinas de inducción a las que se les funde meramente un fusible. Cambiar un fusible no resulta una tarea excesivamente difícil y resulta relativamente fácil de solucionar por uno mismo. Tan sólo resulta necesario que se acceda a la caja de fusibles quitando primero las bandejas de goteo y luego localizando los mismos. Decir que en la mayoría de modelos los fusibles se encuentran situados en la zona superior de donde se encuentran situadas las placas de inducción.

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