Para qué valen las puertas cortafuegos

Las puertas cortafuegos han ido adquiriendo con el paso de los años y el aumento de la concienciación por la seguridad una relevancia cada vez más relevante. Si además le sumamos unos requisitos de seguridad cada vez mayores nos encontramos con las puertas cortafuegos como un elemento principal en cualquier edificación de nuestros días.

Las puertas cortafuegos pueden ser colocadas en cualquier lugar, pero especialmente tienen una preponderancia muy clara en todo tipo de empresas, locales comerciales, equipamientos y centros de compras y de ocio.

¿Qué son las puertas cortafuegos?

Las puertas cortafuegos son puertas pensadas para evitar, o retrasar, la propagación de un incendio dentro del lugar donde las mismas resultan instaladas. Además, persiguen establecer un punto de transito seguro para que las personas puedan huir por ese punto en caso de incendio.

Las puertas cortafuegos, en muchas ocasiones se podrán ver denominadas o marcadas como puertas RF. En realidad, tanto si se venden con su denominación de puertas cortafuegos o si se venden como puertas RF, es decir, como puertas resistentes al fuego su función será la misma.

En todo caso, a colación con lo anterior, decir que si existe diferencia entre puertas cortafuegos esta diferencia podrá ser dada por la diferente calidad de los distintos modelos que se venden de las mismas, pero no del nombre de las mismas, pues en este caso bien vale esa expresión de que el nombre no hace a la cosa.

Existen diferentes tipos de puertas cortafuegos siendo las más conocidas y comunes las puertas pivotantes metálicas. Las puertas pivotantes metálicas de buena calidad deben tener la capacidad de resistir a altas temperaturas, sin perder su integridad y sin sobrecalentarse, y de hacerlo por un periodo de tiempo largo.

Así, el rango ideal en el cual se deben mantener las puertas cortafuegos debe situarse en un lindar máximo que no supere aproximadamente los 140ºC. Esa es la temperatura máxima que deben alcanzar las hojas con las que esté realizada la puerta, una puerta que puede estar realizada en distintos y diferentes materiales (como, por ejemplo, metal, vidrio o incluso madera).

Los marcos de una puerta cortafuegos deben mantenerse siempre en una temperatura que no supere aproximadamente los 360ºC, y no sólo eso. Un buen marco de puerta debe ser capaz de evitar que traspasen las ranuras de la puerta los gases que se generan durante la combustión de un incendio.

Que la puerta cortafuegos que se instala sea capaz de cortar el paso de los gases generados durante un incendio resulta sumamente importante, pues si bien resulta cierto que en muchas ocasiones las víctimas de un incendio se produzcan por la acción directa de las llamas, también resulta bien cierto que en otras muchas ocasiones las víctimas mortales no son producidas por la acción directa de las llamas, sino por los gases que las mismas inhalan.

Tal y como se ha mencionado existen distintos grados de seguridad en las puertas cortafuegos según la calidad del modelo concreto que se adquiere. Concretamente la resistencia de una puerta cortafuegos está regulada por la norma UNE-EN 1634-1.

¿Cómo se desempeñan las puertas cortafuegos?

Las puertas cortafuegos actúan, como su nombre bien indica, a modo de una barrera artificial contra el fuego, pero ¿Qué persiguen concretamente las puertas cortafuegos? La respuesta rápida a la pregunta anterior sería la de decir que una puerta cortafuegos persigue que el fuego no la destruya ni la traspase, pero eso se quedaría un poco corto.

Lógicamente el objetivo de una puerta cortafuegos es que si se produce el fuego por ejemplo en un despacho la misma impida que se propague al despacho de al lado y así sucesivamente, pero además -tal y como ya se ha visto- una buena puerta cortafuegos es aquella que aísla el fuego y que además no permite la entrada de los gases y humo que cualquier incendio genera.

Así, una buena puerta cortafuegos deberá ser capaz de resistir al fuego de la mejor manera posible durante el mayor tiempo posible con el objetivo de dar tiempo a los sistemas anti-fuego y a los servicios de emergencia actuar, pero además deberá tener la capacidad de aislar los espacios aledaños a la misma.

Por todo ello puede decirse que una puerta cortafuegos persigue generar un alto grado de compartimentación entre espacios proporcionando la máxima estanquidad posible entre los mismos.

En el caso de las puertas cortafuegos existen dos elementos indispensables que se deben conocer pues de no cumplirse estos dos requisitos básicos la misma puede ser inservible o buen puede suponer un grave riesgo.

En primer lugar, decir que es indispensable que estas puertas cortafuegos tengan la capacidad de cerrarse por sí mismas, es decir que incorporen algún mecanismo de cierre automático para que cuando alguien la abra la misma no se pueda quedar abierta y se cierre por ella misma, pues de quedarse abierta y suceder en ese momento un incendio de nada servirá tener la puerta instalada.

Y luego, en segundo lugar, estas puertas no deben cerrarse con llave mientras existan personas en el local, edificio, etc. Cerrar las puertas con llave, puede suponer un grave peligro pues en caso de que suceda un incendio la misma puerta, si está cerrada, se puede convertir en una especie de ratonera que atrape a las personas que por la misma no puedan escapar.

Particularidades de las puertas cortafuegos

Normalmente las puertas cortafuegos son de importantes dimensiones pues están planteadas para sectorizar espacios de tamaños considerables. Las mismas se pueden colocar en distintas posiciones y se pueden adquirir puertas manuales, semiautomáticas o automáticas.

Lo anterior también resulta muy importante de destacar y reseñar pues la necesidad de que las mismas no tengan la llave pasada tal y como se mencionaba anteriormente no significa que no puedan tener mecanismos de cierre para evitar que desde fuera se pueda entrar libremente, los pueden tener pero lo que deben incorporar indefectiblemente es un sistema rápido para que desde el interior la puerta se pueda abrir lo más rápidamente posible (con un sensor, accionando una manivela en la puerta, etc.).

Muchas de estas puertas funcionan mediante mecanismos de electroimanes que permiten sellar la puerta ante el riego de llamas de fuego, gases y humo. Todo este sellado debe estar garantizado pues la vida de muchas personas puede estar en juego y por ello las revisiones de las mismas y la seguridad de estas es algo que se toman muy en serio todos los buenos fabricantes.

que son las puertas cortafuegos

Modelos de puerta cortafuegos

Existen distintos tipos de puertas cortafuegos en el mercado, pero a grandes rasgos puede decirse que se pueden resumir en esencialmente dos tipos de este tipo de puertas: por un lado, se encuentran las puertas de hoja y, por otro lado, se encuentran, las puertas guía.

Las puertas más habituales son las denominadas puertas de hoja. Este tipo de puertas están realizadas con dos chapas de acero, estando las dos chapas aisladas entre ellas mediante lana de roca. Este aislamiento es que el calor que se está produciendo en un lado de la puerta no se transmita al otro lado de la puerta y la traspase.

El otro tipo de guía, las puertas de guía son construidas mediante material galvanizado y las mismas se instalan concretamente según el tipo específico de hueco a cubrir.

¿Cuál es el mantenimiento de una puerta cortafuegos?

Las puertas cortafuegos tienen que ir pasando unos rigurosos controles de mantenimiento para demostrar que siguen estando en perfecto estado y manteniendo todas las propiedades para seguir protegiendo adecuadamente.

Huelga decir que ante cualquier incendio o accidente o incidente grave en la puerta no bastará simplemente con una acción preventiva de mantenimiento, sino que podrá requerirse una acción más proactiva de reparar o incluso cambiar la puerta.

Todas las puertas cortafuegos deben de ser revisadas tanto estructuralmente como en sus puntos de anclaje, cierre y demás elementos que la conforman.

Así, tan importante es que los materiales de la puerta cortafuegos sigan manteniendo sus propiedades como que la puerta no presente abolladuras ni que la misma esté descolgada o existan desperfectos en la pared de su entorno de sujeción.

Por todo ello todo elemento es digno de ser revisado a conciencia, desde la misma chapa hasta los puntos de anclaje, pasando por las bisagras, manivelas, bisagras, juntas intumescentes y elementos antipánico que puedan existir, entre cualquier otro elemento que exista.

Tal y como se ha mencionado la capacidad de cerrarse sola la puerta es importante y por ello resulta indispensable asegurarse regularmente de que sigue funcionando sin problemas y que lo hace con la velocidad adecuada. El marco de la puerta también debe ser revisado, por supuesto.

Caso aparte pero igualmente importante es el mencionar que además de revisar el estado de la puerta también debe revisarse que alrededor de la misma no existan obstáculos que impidan el desalojo ordenado y sin riesgo en caso de precisarse.

Finalmente indicar que, como todo en la vida, las puertas cortafuegos también tienen una vida útil estimada. En este caso, aproximadamente y dependiendo del modelo, la misma se sitúa en unos 20 año desde su instalación.

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