Cómo funciona una caldera de gas

como funciona una caldera de gas

Las calderas están en muchos hogares y las calderas de gas son uno de los tipos de caldera más recurrente sin ningún tipo de lugar a duda, por ello conocer el modo de funcionar de este tipo de calderas resulta muy importante.

Antes de realizar un acercamiento concreto a las calderas de gas vamos a realizar una aproximación general a las calderas en general, por ello resulta interesante realizar una mención en general a todos los tipos de caldera existentes pues ello es lo que nos permite hacer un completo acercamiento global para luego adentrarnos en la realidad particular de las calderas de gas.

Tipos de calderas de gas

Cuando se habla de una caldera de gas en realidad se está hablando tan sólo de una realidad concreta de caldera, y ello es así pues en realidad existen muchos tipos de calderas y muchos tipos de calderas que pueden dividirse no en un solo tipo de caldera sino en una gran variedad y subvariedad de calderas existentes.

Las calderas se pueden distinguir por el tipo de energía que utilizan para funcionar, las mismas también se pueden distinguir por la tecnología concreta que utilizan y por muchas variables más que pueden tomarse en consideración, en las siguientes líneas vamos a hablar de algunas de las principales y dentro de toda esta exposición se verá cómo funciona una caldera de gas.

Así, en primer lugar, podemos hablar de, por ejemplo, las calderas destinadas a dar usos de calefacción que funcionan a través de la circulación interna de agua caliente, es este flujo de agua caliente el que permite alimentar a los radiadores y calentar a los mismos con el agua caliente que transcurre por los tubos que la transportan.

Una vez que el agua caliente llega a los radiadores los mismos se calientan y actúan como unos potentes disipadores de calor que son los que aportan el grado de confortabilidad a la estancia. El mecanismo es simple: el agua llega al radiador caliente, el mismo calienta y el agua se enfría, entonces regresa la misma a la caldera donde vuelve a calentarse y vuelve a iniciar el flujo hacia los radiadores y así de una forma constante.

calderas tipos

Calderas según el tipo de energía que usan

En la exposición anterior se ve claramente cómo puede funcionar una caldera de gas, pues lo que se especifica sirve tanto para aquellas calderas que pueden funcionar con gasoil, como aquellas que pueden funcionar con gas propano o gas natural, entre otras fuentes de energía, y es en este punto donde podemos visualizar perfectamente que existen distintos tipos de caldera según el tipo de energía que utilizan y que incluso hay calderas que utilizan distintos tipos de gas para funcionar.

En realidad, si queremos dividir las calderas en grupos podemos hacerlo fundamentalmente en dos grupos, por un lado, podemos hablar de las calderas estancas y, por otro lado, podemos estar hablando de las calderas atmosféricas.

Cuando hablamos de estos dos grandes grupos de caldera estamos hablando de dos tipos de caldera que divergen en gran manera en un punto: la forma de recibir el aire que debe de permitir la combustión y la salida de los gases una vez realizado el proceso de combustión.

Calderas atmosféricas

En primer lugar, entraremos en la concepción misma de las calderas atmosféricas pues son de las más conocidas ya que llevan muchos más años entre nosotros y tienen un funcionamiento muy simple. Actualmente las mismas están en claro retroceso pues legalmente no se pueden instalar en el interior del hogar en lugares cerrados y siempre que no se den las condiciones legales para que la misma puedan ser instaladas dado que al recibir una clara influencia de las condiciones externas y no tener compartimentos estancos son más inseguras que las calderas estancas.

Calderas estancas

Las calderas estancas cuentan con un tubo concéntrico que permite la salida de los gases de una forma segura, las mismas no se ven afectadas por cuestiones medioambientales y por casi ningún otro factor externo y las mismas pueden ser instaladas dentro del hogar sin inconveniente.

Luego podríamos hablar del binomio existente entre las denominadas calderas de carácter simple y las calderas de carácter mixto, las primeras tienen una orientación directa a servir como elementos para la calefacción mientras que las segundas son proveedoras de ACS, es decir, de agua caliente sanitaria.

En otro orden de cosas podríamos hablar de las calderas denominadas de acumulación y de las denominadas de micro-acumulación. Las calderas de acumulación son calderas de corte clásico que rondan el medio centenar de litros y que tienen la capacidad de mantener el agua siempre caliente dentro de su depósito acumulador.

Este tipo de calderas tienen la capacidad de proveer agua caliente de una forma constante y con un nivel de caudal potente, por el contrario las de micro-acumulación tienen la gran ventaja de evitar cambios de calado en la temperatura de agua en su arranque, evitando asó el tan temido efecto frio-calor cuando se enciende el grifo y cae todo un chorro de agua encima antes de que la misma se caliente y se obtenga la temperatura de confort que se desea, esto también aplica -por supuesto a la caldera de gas.

También existen las calderas de bajas emisiones de NOX, es decir las mismas hacen una disminución importante de las emisiones contaminantes de óxidos nitrosos de otras calderas y luego también existen las calderas denominadas de condensación que permiten obtener un sistema de alto rendimiento gracias al nivel de recuperación de calor que las mismas incorporan.

Las calderas de gas para calefacción en concreto

Hablando de la caldera de gas en concreto decir que la misma tiene basado en un funcionamiento basado en un quemador que es el encargado de propiciar la combustión de gas dentro del sistema.

Tal y como ya hemos visto antes existen calderas que funcionan con distintos tipos de gases si bien en el momento actual podemos decir que la gran mayoría de calderas a gas funcionan con el ya mencionado gas natural.

Las calderas de gas tienen la función de quemar el combustible que las alimenta, calentar el agua y convertirla en vapor para que la misma haga el circuito que se ha visto con párrafos anteriores.

Cabe destacar que las calderas que funcionan con gas propano tienen un funcionamiento ligeramente distinto y que las que funcionan con gasoil no son aptas para cocinar a la vez que tienen unas necesidades de salida de gases distintas a las demás.

existen una variedad de calderas de gas

Hablando de los precios de una caldera de gas decir que los mismos son muy dispares (pues lógicamente dependerá de las prestaciones concretas, de las marcas y modelos que quieran comprarse y de un largo etcétera de variables que pueden mencionarse) pero que tienen la característica bastante común de ser unas calderas de carácter bastante económico, así la horquilla puede situarse entre unos trescientos euros y menos de dos mil euros, pero tal y como decimos ello es muy general, es una horquilla muy amplia y todo ello resulta simplemente orientativo.

Así el precio puede ser una de las ventajas de una caldera de gas, pero sin duda no es la única ventaja que las calderas de gas tienen. Las calderas de gas también tienen la ventaja de ser muy fáciles de instalar, ocupan poco espacio, resultan muy cómodas para ser utilizadas y son muy rápidas en su funcionamiento.

Otra de las grandes ventajas de una caldera de gas es que acostumbran a ser muy duraderas, la vida útil de las calderas de gas acostumbra a ser bastante elevada y ello es muy importante, si a ello se le suma el bajo precio de estas ya antes mencionados supone una amortización en toda regla de su coste.

La facilidad de limpieza también es otra de las características que hacen destacar a las calderas de gas, en este caso cabe referirse concreta y específicamente a las calderas que se alimentan con gas natural.

Pero, obviamente, como todo aquello que tiene su cara, también existe una contraparte, todo lo que tiene sus ventajas también tiene sus desventajas y si bien en el caso de las calderas de gas las ventajas superan en gran manera y con creces a las desventajas de estas, por supuesto también tienen alguna desventaja y no deben dejar de mencionarse.

En realidad, la desventaja principal de una caldera de gas no es una desventaja exclusiva de este tipo de caldera pero si que puede mencionarse como un aspecto relevante para las mismas pues este tipo de calderas son propicios a ello: las calderas de gas requieren de un mantenimiento periódico y el mismo no puede ser cada muchos años.

Concretamente, una caldera de gas debería de ser revisada (y por revisada quiere decirse limpiada y “puesta a punto”) cómo mínimo una vez al año pues ello la prevendrá de posibles problemas y alargará incluso su vida útil. Además, cabe mencionar la necesidad de realizar la purga de los radiadores, otra realidad que no es única tan sólo de este tipo de calderas pero que debe mencionarse.

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