Electricidad en el cuerpo humano

causas y efectos de la electricidad en el cuerpo humano

El cuerpo humano transporta electricidad, esa es una realidad a cualquier ser vivo y sobre ello vamos a hablar en este artículo, vamos a hablar sobre la electricidad en el cuerpo humano de la forma más sencilla y accesible posible.

Cuando hablamos de electricidad la gran mayoría de nosotros la asociamos tan solo y simplemente a la electricidad que nutre cualquier aparato eléctrico que tengamos (como, por ejemplo, cualquier electrodoméstico) o, como mucho, somos capaces de visualizar la electricidad cuando nos imaginamos o vemos a un rayo.

Pero ¿somos conscientes que nuestro propio cuerpo es una propia mina de electricidad? Sí, aunque muchos no puedan creerlo la electricidad en el cuerpo humano es una realidad constante. Veámoslo.

Las causas de la electricidad en el cuerpo humano

Cuando se habla de electricidad se está hablando de una forma de energía que lleva electrones, estos electrones a su vez forman parte de los átomos. Todo ello, obviamente, es a escala muy pequeña y la velocidad de estos es muy elevada.

Este es el funcionamiento general esquematizado y muy simplificado de la electricidad, pero ¿sucede lo mismo con la electricidad en el cuerpo humano? En esencia sí, pero sigamos exponiendo el asunto para ver las particularidades del tema.

Nuestro cuerpo, el cuerpo humano tiene una particularidad sumamente interesante: el mismo no necesita conectarse a ningún enchufe para disponer de energía eléctrica, el mismo cuerpo ya dispone de energía eléctrica en su seno y este es el principio de la electricidad en el cuerpo humano.

Cuando hablamos de la electricidad en el cuerpo humano estamos hablando en realidad de lo que se denomina bioelectricidad y es que cuando se habla de bioelectricidad se está hablando de la electricidad que aplica a los elementos bilógicos, a los entes vivos, es decir, entre ellos a nosotros.

La electricidad aplicada a los procesos bilógicos atañe a la electricidad en el cuerpo humano, pero también atañe al cuerpo de los animales, a las plantas e, incluso, a las bacterias y es que no puede abstraerse ni disociarse un concepto del otro, toda aquella electricidad asociada a procesos biológicos seamos seres humanos o bien sean otros seres vivos será considerada como bioelectricidad.

En el caso que aquí nos ocupa, en el caso de la bioelectricidad la misma funciona con iones, pero ¿qué son los iones? Bien, los iones son átomos carentes o sobrantes de electrones, es decir son átomos que tienen un defecto o exceso de electrones (sí, los mismos electrones que circulan por las redes eléctricas de cualquier hogar).

Las células del cuerpo humano serían las piezas que permiten circular a los iones (y por supuesto a los electrones que estos contienen) y con ello se genera el transporte eléctrico dentro del cuerpo humano.

Ahora puede que muchas personas se pregunten cómo se realiza este transito de entrada y de salida de los iones en las células, bien sobre este tema decir que los mecanismos corpóreos y biológicos resultan muy precisos. De una forma muy genérica podemos decir que la esencia de la electricidad en el cuerpo humano es la misma que la electricidad que se encuentra en cualquier hogar: existe una serie de interruptores, así el cuerpo no permanece siempre en situación de “encendido” o de “apagado”, no existe siempre una situación de “on” y otra de “off”, sino que puede ir alternando entre ambos estados.

Para entender lo anterior debemos centrarnos en la zona de las membranas celulares que hacen una separación del interior y de l exterior, en esta zona existe una sería de elementos proteicos que conforman los denominados canales iónicos, a la vez que existen otros elementos proteicos que conforman los denominados transportadores iónicos.

Así, del mismo modo que en la electricidad doméstica, la fuerza que permite que es muevan los iones es la transformación del potencial eléctrico que se produce a través de la membrana, aunque esta variable depende en gran manera el volumen de iones existentes extra e intracelularmente y a todo ello se le denomina cómo potencial electroquímico, una de las variables importantes dentro del campo de la electricidad en el cuerpo humano.

Otros aspectos sobre la electricidad en el cuerpo humano

Cuando se habla de la bioelectricidad en general, y de la electricidad en el cuerpo humano en particular, cabe decir que existe una gran variedad de canales y de transportadores que van generando esa situación de “encendido” y de “apagado” que antes se mencionaba, distintos mecanismos que generan los marcos de “on” y “off” dentro de lo concerniente a la electricidad en el cuerpo humano.

Algunos de eses canales y transportadores resultan los encargados de regular la movilidad de las membranas celulares (un buen ejemplo se encuentra por ejemplo en el acto que se realiza de apretar la mano), otros de estos canales y transportadores son los que resultan encargados de realizar la detección de algunas sustancias específicas, por ejemplo claro es el caso de aquellas que provienen de carácter intra-corpóreo cómo pueden ser hormonas, neurotransmisores u otros, y otras serán las encargadas de detectar los elementos de carácter extracorpóreo como por ejemplo puede darse un ejemplo en el caso de la cafeína.

Aún a colación con los canales y transportadores de la electricidad en el cuerpo mencionar que existen distintos elementos externos que pueden interactuar con estos para dar como resultado un nivel determinado de bioelectricidad, este es el caso, por ejemplo -y cabe destacar de que se trata de simplemente un ejemplo- en los casos del calor o del frio.

Otro de los aspectos destacables de la electricidad en el cuerpo humano es el uso que hacen las células de la bioelectricidad y es que en realidad las células hacen un uso más intensivo y masivo de lo que en un principio pudiera llegar uno a imaginarse.

La electricidad en el cuerpo humano juega un papel fundamental en muchos aspectos del funcionamiento de nuestro día a día, y es que del mismo modo que (por poner una analogía) ningún vehículo de los actuales funcionaría sin electricidad y sus sistemas se verían en desuso y no sería viable lo mismo sucede con el cuerpo humano. Así, la electricidad en el cuerpo humano resulta por ejemplo vital para la funcionalidad de los ojos y también para la funcionalidad de los distintos músculos del corazón y también del cerebro.

Si focalizamos la electricidad en el cuerpo humano en el ámbito de los ojos podemos ver como dentro de estos existen los conos y los bastones a nivel celular, los mismos tienen unos canales iónicos que resultan diferenciados del resto. El efecto que provoca la luz es el cierre de dichos canales mediante una activación enzimática celular que se produce, entonces lo que produce la activación o desactivación de estos canales es lo que establece si existe luz o no.

Trasladando ahora el campo de la electricidad al cerebro puede verse que el mismo está conformado por una gran cantidad de neuronas, en realidad el mismo está conformado por millones de neuronas. Unas neuronas existentes que están conectadas entre sí para comunicarse entre ellas. En todo este complejo proceso de interconexión neuronal cerebral la electricidad en el cuerpo juega un papel determinante y del buen funcionamiento de ello depende en gran manera nuestra capacidad de aprender, de oír, de sentir, de soñar o incluso, de disponer de memoria.

Ahora veamos la relación de la electricidad en el cuerpo humano a nivel muscular y a nivel del corazón, en este ámbito podemos ver cómo la electricidad es necesaria directamente para que podamos vivir pues es la que permite que el corazón puede bombear y seguir bombeado. Y ello es así pues, del mismo modo que en el caso de las neuronas que se veían en el párrafo anterior, el corazón también funciona con potenciales de acción (bien concretamente en este caso se llama potencial cardíaco) y ello es lo que permite que el corazón lata en una frecuencia determinada.

Siguiendo en el ámbito muscular y en su relación con la electricidad en el cuerpo humano la misma es necesaria para que los mismos puedan funcionar bien. Los músculos son una masa que se estira y se contrae cuando los ejercitamos, pues bien, la electricidad permite crear la proteína necesaria para que los mismos puedan realizar adecuadamente la función de contraerse y la función de estirarse cuando nuestro movimiento así lo requiere.

Y, para finalizar, con el tema que aquí nos ocupa de la electricidad en el cuerpo humano vamos a ver de dónde parte la electricidad en el mismo, vamos a ver dónde está nuestra “batería” corporal de bioelectricidad.

Tal y como ya se ha indicado al inicio, en el caso de la electricidad en el cuerpo humano, no es necesario que el cuerpo se conecte a una fuente de energía externa para disponer de electricidad, entonces, ¿cuál es su fuente de electricidad? Bien, el cuerpo humano tiene su “batería” eléctrica en una proteína, concretamente en una proteína que se denomina Sodio-Potasio ATPasa.

No cabe duda alguna que el cuerpo humano es una auténtica caja de sorpresas, y en lo referente a la electricidad que posee el cuerpo es indiscutible que nuestro organismo se presente como una fuente de energía pura y dura.

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