Cuáles son los problemas comunes con el agua de la piscina

los mejores consejos para los problemas con el agua de tu piscina

Disponer de una piscina es un placer para muchas personas, un placer con el cual muchos disfrutan pero que también tiene sus inconvenientes a causa de los problemas que pueden ir apareciendo y de la necesidad de intenso mantenimiento que requieren. En este artículo vamos a centrarnos en ver algunos de los problemas principales del agua de piscina que pueden presentarse y cómo pueden resolverse los mismos.

Cabe destacar que lo que aquí se presenta y ofrece no es una lista exhaustiva, definitiva y precisa de todos los problemas e incidencias que pueden presentarse sino un resumen de algunos de los problemas más comunes que pueden presentarse. Del mismo modo que lo dicho para los tipos de problemas que pueden presentarse también debe decirse para las soluciones que pueden ofrecerse, no resulta objeto ni objetivo de este texto realizar una valoración exhaustiva y detallada, es objeto y objetivo de este artículo ofrecer unas pautas generales son el modo de afrontar los principales problemas comunes agua piscina.

Detallando los problemas comunes del agua de piscina

El agua que se pone a las piscinas requiere de unos adecuados tratamientos para que la misma no se estropee y pueda llegar incluso a resultar insalubre o suponer algún tipo de peligro o problema. Y estos tratamientos que son útiles, necesarios e imprescindibles para mantener de una forma adecuada la piscina también resulta paradójicamente algunos de los principales problemas comunes del agua de la piscina que pueden presentarse.

Así, uno de los problemas que pueden ocasionar los tratamientos para el agua de la piscina son el provocar irritación en la piel o el enrojecimiento de los ojos. Cuando alguna de estas dos situaciones se produce lo que sucede normalmente es que el nivel de cloro que se encuentra en el agua no es el adecuado, o bien que el nivel de cloro que se está aplicando no se está aplicando correctamente de una forma adecuada.

Sin duda nada de ello no es positivo para la salud de las personas y es que un exceso en la alcalinidad del agua, y cuando hablamos de exceso es que estamos hablando de unas cifras superiores a siete y medio largo, puede ocasionar todas esas problemáticas que se están mencionando y otras.

En estos casos lo mejor para prevenir un agua excesivamente alcalina es la prevención, una prevención que debe pasar por, sobre todo, realizar análisis regulares del agua con el fin de ver en que estado se encuentra el PH de la misma (que en un escenario ideal debe bordear las cifras cercanas a siete) y a partir de esos datos estimar y llevar a cabo el tipo o los tipos de tratamientos concretos a seguir.

Destacable resulta decir que los problemas de alcalinidad, y su análisis y tratamiento, a pesar de ser uno de los principales problemas comunes del agua de piscina que se presentan no son, ni mucho menos, de los más difíciles ni costosos de subsanar.

analizar el ph del agua nos ayudará con los problemas comunes de las piscinas

Profundizando en los problemas del agua de las piscinas

Pero más allá de los problemas de alcalinidad con el agua de la piscina existe todo un mundo de escenarios, todo un mundo de incidencias y de problemas que pueden presentarse. Más allá de todo ello existen otros problemas que pueden ser por ejemplo la aparición de un color turbio o lácteo de la leche en el agua, un agua que a su vez presenta un importante olor desagradable.

Este supuesto tampoco nada extraño y la causa no puede ser una única en concreto, la causa de lo anteriormente expuesto puede ser múltiple, así que estaremos hablando de un conjunto de causas (unidas o por separado) en lugar de estar hablando de una causa individual y concreta.

Múltiples y variadas son las causas que pueden dar pie a la presentación de este problema que se está mencionado de tener una piscina con un agua que presenta un olor desagradable y un color turbio o lechoso, múltiples y variadas pueden ser las causas, pero principalmente dos causas son las principales que entran habitualmente en juego en este problema: por un lado puede darse principalmente por la obstrucción de los filtros o por un nivel de PH en el agua desregulado.

En el primero de los casos, en el supuesto de la obstrucción de un filtro, la solución para pasa por realizar un limpiado de las paredes y del fondo de la piscina, hacer un removido del agua y una aspiración. Adicionalmente a ello resultará necesario lavar el filtro cerciorándose de que el mismo queda bien limpio.

Y en el supuesto de que el problema se presente por una desregulación del PH del agua (tanto por exceso como por defecto, pues ambas situaciones pueden provocar el problema) la solución pasará por reestablecer el PH normal que debe encontrarse en la misma y que, como ya hemos venido mencionando, debe encontrarse idealmente rondando los siete y no superar nunca la cifra del siete punto seis.

Otra de las soluciones a este problema pasa por realizar una cloración de choque que permita eliminar la turbiedad del agua para posteriormente adicionar floculante, amen de realizar una renovación del material filtrante del agua.

Otro de los principales problemas comunes del agua de piscina pasa por encontrase con el agua de la piscina en el mismo estado que en el supuesto anteriormente mencionado (color turbio o lechoso) pero en esta ocasión con el añadido de no tener mal olor en el agua, pero sí tener un tacto áspero en las paredes de la piscina.

En este caso con total seguridad el problema se encontrará en un exceso de alcalinidad del agua y la solución deberá pasar por realizar un limpiado las incrustaciones que se hayan podido producir en todo el seno de la piscina utilizando un producto limpiafondos (aunque también nos servirá para las paredes). De no funcionar ese producto limpiafondos adecuadamente por no remover o no remover del todo dichas incrustaciones resultará necesario realizar un vaciado completo de la piscina para, manualmente, realizar la limpieza de forma manual con cepillos u otros elementos especialmente habilitados a tales efectos.

Cuando además de turbia el agua se convierte en verdosa y las paredes y el fondo se tornan resbaladizos podremos asegurar que las algas han hecho acto de presencia en nuestra piscina y será necesario combatirlas rápidamente para eliminarlas y sobre todo para evitar su reproducción pues las mismas especialmente en época veraniega son susceptibles de reaparecer muy rápidamente y de hacerlo con fuerza.

La solución a la aparición de algas pasa por realizar un limpiado de todas las algas existentes en las paredes y fondo de la piscina y realizar un aspirado de las mismas con la mayor profundidad del mismo posible. Una vez realizado esto será muy importante poner mucho cuidado y detalle en la limpieza del filtro, pues un filtro en el cual queden restos de algas es un filtro susceptible de volver a provocar muy probablemente antes pronto que tarde una nueva aparición de algas en la piscina.

Con todo limpiado llegará el momento de instaurar en el agua un nivel de PH adecuado a la misma (dentro de la horquilla que ya se ha dicho y reiterado en este mismo artículo) y posteriormente deberá ser aplicado un sistema de cloración de choque y un alguicida (es decir un tratamiento para combatir concretamente las algas. Una vez realizado lo anterior se deberá poner en circulación un mínimo de un día entero hasta lograr que el agua recupere su transparencia. Opcionalmente, al finalizar el proceso, se le puede añadir un floculante para eliminar aún más la turbieza que pudiera permanecer en el agua.

Problemas finales del agua de una piscina

Y, como parte final, mencionar dos problemas que también pueden hacer aparición de forma recurrente dentro de la lista de problemas principales del agua de una piscina:

A veces puede que el agua de nuestra piscina esté en perfecto estado pero que, curiosamente, al aplicarle tratamientos para mantenerla adecuadamente (como por ejemplo cuando se le pone cloro o bien cuando se le dosifica a la misma oxigeno activo) la misma cambie de color, por ejemplo, que se vuelva de un tono verdoso o marrón. En estos casos lo más probable es que se haya producido una alteración del hierro que contiene el agua o que haya sufrido una bajada repentina del PH de la misma.

Como en la mayoría de supuestos anteriores la regulación del PH resultará fundamental en la solución del problema y luego si el problema es un exceso de hierro en el agua esto puede solucionarse con floculante, pues es este el que elimina los iones de hierro excesivos que puedan existir. Nuevamente será necesario dejar fluir el agua cómo mínimo un día entero para que recupere su transparencia.

Y finalmente puede darse el caso de que no exista ningún síntoma visible pero sí que exista un fuerte olor a claro, en estos casos probablemente lo que sucederá es que, curiosamente, hemos dosificado demasiado poco cloro que ha ocasionado una falta de cloraminas realmente importante.

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